
Semanario Redención

Redención era un periódico oficial, tipo semanario, que editaba y distribuía la Administración penitenciaria en los centros e instituciones de ella dependientes, principalmente entre personas privadas de libertad y sus familias, entre los años 1939 y 1978.
Su primera edición data de abril de 1939 (final de la guerra civil española), con el objetivo declarado de mitigar la prohibición de prensa en el interior de las prisiones. Reza así el primer número publicado el 1 de abril de 1939:
«Nace REDENCIÓN en cumplimiento de un deseo del Caudillo, que quiere así mitigar la preceptiva prohibición de la lectura de periódicos en las Prisiones, por medio de esta Prensa especial que él anunció al comenzar el año.
Va nuestro semanario a cumplir, además, altísimos fines; va a ser órgano del Patronato Central de redención de penas por el trabajo y, como tal, portavoz autorizado de los trabajos que se organicen, que alegrarán la vida de los reclusos, llevando pan a sus hogares y reduciendo la duración de sus condenas a términos de generosidad insospechada; va a ser, además, órgano de comunicación de la Jefatura del Servicio Nacional de Prisiones y del Patronato con sus colaboradores inmediatos, que son los funcionarios que realizan este servicio y las Juntas locales; va a ser, por último, publicación que interesará a las familias de los reclusos y en general a todos los españoles.»

El contenido de esta publicación semanal de suscripción incluía artículos periodísticos, cuentos y crónicas, noticias del exterior nacionales e internacionales, acontecimientos y actos de las prisiones españolas, evangelio, pasatiempos, horóscopo, viñetas humorísticas, dibujos, fotografías, etc.
A los internos que participaban en su confección se les recompensaba con el beneficio de la redención de pena al esfuerzo intelectual (cfr. Decreto de 23 de noviembre de 1940).
La comunidad científica considera, mayoritariamente, que Redención era una publicación de difusión al servicio del régimen político del momento, para ensalzar sus virtudes, suavizar la imagen que existía en el exterior de las prisiones españolas, adoctrinar a presos políticos y comunes y hacer proselitismo católico.
Ese cariz propagandístico y muy marcado ideológicamente, unido al fin de la prohibición de entrada de periódicos (art. 84.6 del Reglamento de 29 de julio de 1977) determinaría su desaparición durante la transición española, tras casi cuarenta años de existencia, poco antes de la entrada en vigor de la LOGP (el último número es el 2.044, de 27 junio de 1978).


